El bienestar físico se da cuando la persona siente que ninguno de sus órganos o funciones están menoscabados; el cuerpo funciona eficientemente y hay una capacidad física apropiada para responder ante diversos desafíos de la actividad vital de cada uno.

El bienestar mental se manifiesta a través de ciertas habilidades:

a) Aprender y tener capacidad intelectual.

b) Procesar información y actuar conforme a ella.

c) Discernir sobre valores y creencias.

d) Tomar decisiones bien pensadas y ponerlas en práctica.

e) Comprender nuevas ideas.

El Bienestar emocional -no mencionado por la OMS- consiste en la habilidad de manejar las emociones; esto no significa reprimirlas sino en sentirse cómodo al manifestarlas y hacerlo de forma apropiada. Una realidad es que las personas con capacidad para resolver los conflictos y las tensiones, y además flexibles, disfrutan más de la vida.

El bienestar social podríamos decir que es una noción que surge en respuesta a la llamada “cuestión social”. Esta última aparece en el siglo XIX, y está relacionada con los sufrimientos de la clase trabajadora a consecuencia de la revolución industrial. Se hicieron eco de ella, intelectual, político y religiosos.